
En el municipio de Cumaral, el proyecto “Villas de Funlán” evidencia la gestión profundamente egoísta de la Fundación Luis Adolfo Navarrete. Desde su origen, esta entidad ha priorizado intereses privados sobre las necesidades de más de 200 familias, dejando una estela de incumplimientos que hoy asfixian a la comunidad.
Una Historia de Desatención El actuar cuestionable de la fundación no es nuevo. La Resolución 125 de 2024 reveló que, desde 2015, el urbanizador ignoró obligaciones elementales: entregar redes de acueducto, alcantarillado y energía. Este desprecio inicial por la calidad de vida de los residentes sentó las bases de un conflicto que hoy alcanza niveles críticos.
Lucro a Costa del Bien Común La faceta más indolente de la fundación surgió con el proyecto estatal de gasificación. En lugar de facilitar este servicio vital, la entidad ha intentado condicionar las obras exigiendo compensaciones económicas e indemnizaciones.
Resulta alarmante que pretendan lucrarse con áreas de cesión y vías que, por ley, deben ser públicas. Este intento de obtener beneficios monetarios sobre terrenos que ya no les pertenecen legalmente refleja una ambición que bloquea el progreso social.
Resistencia Comunitaria Ante este abuso, los ciudadanos han recurrido a una acción de tutela para frenar el atropello. Mientras el Juzgado Promiscuo Municipal decide, queda claro que el egoísmo de la fundación no solo retrasa el desarrollo, sino que vulnera el derecho fundamental a una vida digna.



