
En la Alianza Verde del Meta avanza la disputa por la mujer que ocupará el espacio en la terna a la Cámara de Representantes. Y como en toda buena novela política, las protagonistas son dos, pero el guion… ay, el guion sí parece escrito por un comité de contrastes.
Por un lado, aparece Allyzon Beltrán, empresaria metense disciplinada, enfocada en salud, bienestar y trabajo comunitario. Una figura que lleva años respirando dentro del partido —y no con oxígeno prestado— sino con votos propios, esos que se ganan con campaña, recorrido y conexión real con la gente. Su nombre suena a renovación, energía y una política sin necesidad de manual de instrucciones.
Por el otro lado, surge Martha Serrano, quien ostenta el título de haber sido Secretaria de Vivienda del Meta. Una hoja de vida respetable, aunque envuelta en debates, discusiones y observaciones que la opinión pública no termina de archivar. No escándalos, no dramas, solo… conversaciones que nunca terminan, inquietudes de distintos sectores y un aire de “tema pendiente” que acompaña a quienes han manejado sectores complejos.
Las bases del partido lo saben: la decisión no es solo escoger una candidata, sino escoger un perfil.
¿Prefieren una representante que llegue con impulso propio, con la votación fresca y el trabajo construido desde adentro?
¿O una candidata con trayectoria administrativa, pero con una mochila llena de aclaraciones, explicaciones y revisiones que la política moderna suele cobrar con lupa?
Posdata: la terna ya parece tener claro qué perfil entusiasma… y cuál genera suspiros, pero de preocupación.



