
En 2012, el municipio de Cumaral tenía identificadas 13 personas con consumo de sustancias psicoactivas. Hoy, esa cifra supera las 300. Más allá del dato estadístico, la situación refleja una realidad social que involucra a hijos, hijas, padres y amigos; ciudadanos que hacen parte activa del tejido comunitario.
El incremento en los casos ha encendido las alertas en la administración municipal, que reconoce el impacto humano detrás de los números. No se trata únicamente de un fenómeno de salud pública, sino de una situación que atraviesa familias enteras y pone a prueba la capacidad institucional y comunitaria para responder de manera solidaria y efectiva.
Desde el gobierno local se ha reiterado un mensaje claro: las personas que enfrentan problemas de consumo no están solas. La administración asegura estar trabajando en la búsqueda de alternativas, la creación de oportunidades y la apertura de espacios de apoyo orientados a brindar acompañamiento y nuevas posibilidades de vida.
Voceros institucionales destacan que existen momentos críticos en los que quienes atraviesan esta problemática sienten haber tocado fondo. Sin embargo, insisten en que incluso en esas circunstancias es posible iniciar un proceso de recuperación, siempre que se cuente con respaldo familiar, social e institucional.
El reto para Cumaral no es menor. El crecimiento exponencial de los casos en poco más de una década plantea la necesidad de fortalecer estrategias de prevención, atención y reintegración. Mientras tanto, el mensaje desde la administración municipal es de acompañamiento y esperanza: en el municipio, aseguran, nadie tiene que enfrentar esta situación en soledad.



