Matrícula cero: ¿Logro gubernamental o conquista popular?

En el debate político colombiano, la paternidad de las grandes reformas suele convertirse en un trofeo disputado por los líderes de turno. Un ejemplo claro de este fenómeno se observa en las recientes declaraciones de José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y actual fórmula vicepresidencial del candidato Abelardo de la Espriella. Restrepo ha defendido con firmeza que la «Matrícula Cero» fue una creación suya, estructurada y financiada a largo plazo bajo su gestión en la Ley de Inversión Social durante el gobierno de Iván Duque. Si bien la formalización legal e institucional de la gratuidad educativa pasó por sus manos, la narrativa oficial tiende a omitir el verdadero catalizador de esta medida: la masiva movilización social.

Para comprender el origen real de la Matrícula Cero, es indispensable retroceder a los años 2020 y 2021. En el contexto de la pandemia del COVID-19, la crisis económica agudizó la vulnerabilidad de las familias colombianas, elevando el riesgo de una deserción escolar masiva en la educación superior pública. Ante este panorama, el movimiento estudiantil y la juventud del país no se quedaron estáticos. Se articularon diversas protestas, huelgas de hambre y plantones frente a las sedes universitarias para exigir que el Estado garantizara el derecho a la educación eximiendo el pago de los semestres.

La presión en las calles escaló de manera determinante durante el Paro Nacional de 2021. Fue precisamente en mayo de ese año, en medio de álgidas jornadas de movilización, cuando el gobierno de Iván Duque se vio en la necesidad de ceder a una de las peticiones más sentidas de las juventudes y del comité de paro, anunciando inicialmente el subsidio total para estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Posteriormente, esta victoria popular se transformó en política de Estado a través de la legislación. Por tanto, adjudicar el nacimiento de la Matrícula Cero exclusivamente a la destreza de la tecnocracia gubernamental resulta en una lectura incompleta de la historia; la normativa fue, en esencia, la respuesta institucionalizada a un derecho exigido y conquistado por el ímpetu de los estudiantes en las calles.

Para complementar esta lectura y comprender mejor el contexto de las demandas juveniles en esa época, se sugiere revisar el reportaje Protestas estudiantiles en Colombia, el cual detalla las difíciles jornadas de huelga de hambre y las razones económicas que llevaron a los estudiantes a exigir la gratuidad educativa en el país durante la crisis.

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